Culturioseando

Otra manera de hablar de cultura

Los ‘libros clandestinos’ de Mandela

Más allá de la noche que me envuelve,
negra como un pozo insondable,
agradezco a los dioses que pudieran existir
por mi alma inconquistable.

En las garras de la circunstancia
no he gemido ni he llorado.
Bajo los golpes del azar
si bien he sangrado, jamás he llorado.

Más allá de este lugar de ira y lágrimas
yace el Horror de la sombra,
y sin embargo la amenaza de los años
me encuentra y me encontrará sin temor.

No importa cuán recto sea el camino,
ni cuántos castigos lleve a mi espalda,
soy el amo de mi destino,
soy el capitán de mi alma.

‘Invictus’ – William Ernest Henley

Éste es el poema que dicen le dio a Nelson Mandela fuerza dentro de prisión y que posteriormente inspiró la película del mismo nombre dirigida por Clint Estwood. Un poema que no tenía título, simplmente una dedicatoria con unas iniciales, pero que adquirió el de ‘Invictus’ gracias a que Madiba lo mantuvo consigo durante su encarcelamiento en una pequeña hoja de papel y le ayudó a sobrellevar los 27 años de prisión.

Nelson Mandela en Robben Island años depués de su liberación.

Nelson Mandela en Robben Island años depués de su liberación.

La semana pasada se fue un hombre que hizo de este mundo un sitio un poco mejor. Un hombre que luchó y venció y que inspiró a muchos, política, social y culturalmente hablando. De él se han hecho películas, canciones, esculturas, se han escrito libros y se han creado poemas. Todo para un hombre totalmente inspirador al que le encantaba la música clásica y que sobrevivió en la cárcel, junto a sus compañeros ‘luchadores contra el apartheid’, gracias a una recopilación de las obras de Shakespare que lograron colar en la cárcel.

Porque los prisioneros como Mandela y sus camaradas no tenían derechos: debían ir siempre en pantalón corto, no se les permitía apenas recibir visitas ni correspondencia, sólo se les daba de comer una papilla de maíz y debían picar piedra durante todo el día. Pero Madiba y sus compañeros aguantaron, lucharon por sus derechos incluso dentro de prisión y consiguieron poder llevar pantalón largo, hablar mientras picaban piedra o comer lo mismo que comían el resto de presos.

Más de dos décadas durante las que lucharon por sus derechos, pero en las que no podían leer, escribir, ni escuchar música. Por ello, Mandela y sus camaradas se las ingeniaron para hacer entrar algunos libros de manera clandestina. Fueron las ‘Obras completas de Shakespeare’, un ejemplar que pasó de mano en mano de los presos políticos del apartheid de Robben Island como si de un tesoro se tratara.

El ‘ideador’ de esta ‘trampa’ fue el preso Sonny Venkatrathnam, quien cubrió el libro con unas imágenes muy coloridas en las que se celebraba el festival hindú de las luces y lo hizo pasar por su Biblia, de hecho, hoy en día ese libro es conocido como ‘La Biblia de Robben Island’.

'La Biblia de Robben Island'.

‘La Biblia de Robben Island’.

Los 33 presos políticos que se encontraban en Robben Island lo leyeron y cada uno de ellos fue escribiendo sus nombres en los márgenes de los pasajes que más les emocionaron. Mandela eligió uno de Julio César que rezaba: “Los cobardes mueren muchas veces antes de su muerte. Los valientes sólo prueban el sabor de la muerte una vez”.

Escribir de noche
En Robben island Nelson Mandela comenzó a escribir sus memorias, un hecho, por supuesto, totalmente prohibido entre las cuatro paredes de la prisión. Pero lo consiguió, en gran parte, gracias a sus camaradas.

Madiba escribía de noche y dormía de día después de haber estado realizando sus labores de picar piedra. Así durante unos cuatro meses. Él escribía y sus compañeros le ayudaban a proteger y guardar los manuscritos.

Por la mañana Mandela le pasaba lo escrito a otro compañero; éste se lo leía a otro que escribía comentarios al margen; otro era el encargado de transcribir todo a una letra más pequeña para que lo escrito en diez folios pudiera caber en un pequeño trozo de papel. Y el último de los compañeros debía guardar esos papeles en las tapas de sus cuadernos de notas y sacar al exterior el manuscrito al abandonar la prisión en 1976.

Y así vio la luz la biografía de Nelson Mandela, ‘El largo camino hacia la libertad’. Y el hombre, que en muchos países era considerado un terrorista, comenzó a convertirse en la bandera de la lucha contra el apartheid.

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